
Antes de empezar, una cosa importante: hazte una foto. Sin maquillar, con buena luz y de frente. Guárdala, que la vas a querer dentro de un rato.
Cuando estés lista, ponte cómoda y dale al play. Te llevo paso a paso y te explico cada gesto; tú solo déjate llevar. No tienes que hacerlo perfecto, solo seguirme.
¿Ya está? Ahora hazte la segunda foto, en el mismo sitio y con la misma luz. Mírate con calma y compáralas.
Esa cara un poco más despierta, esa piel con más luz… pequeño, pero real. Es tu primer paso, y los cambios que importan empiezan justo así. Esta sesión es tuya: vuelve a ella siempre que quieras.